Terones Lopez Jose Alberto
En esta ocasión, me gustaría hablar sobre unos genes muy particulares que existen en nuestro genoma, los proto-oncogenes. Estos genes, cuando sufren ciertas ciertas mutaciones, se convierten en oncogenes y pueden transformar las células normales en células cancerígenas.
La oncogénesis se refiere al proceso mediante el cual las células normales adquieren características cancerosas, convirtiéndose en células cancerosas. La genética desempeña un papel crucial en la oncogénesis, ya que las mutaciones genéticas pueden activar oncogenes (genes que promueven el crecimiento celular) o inactivar genes supresores de tumores (genes que regulan y controlan el crecimiento celular). Aquí hay algunos aspectos clave relacionados con la oncogénesis en el ámbito de la genética médica:
Origen y características
Los proto-oncogenes son genes involucrados en el control del crecimiento y la división de las células sanas. Por lo general, los proto-oncogenes contienen la información genética para sintetizar:
- Factores de crecimiento
- Receptores de factores de crecimiento y hormonas.
- Transductores de señales intracelulares
- Factores de transcripción nucleares,
- Elementos clave del control del ciclo celular
Mutaciones Genéticas:
Las mutaciones en ciertos genes pueden desencadenar la transformación de células normales en células cancerosas.
Las mutaciones pueden ocurrir en protooncogenes, que son genes normales involucrados en el control del crecimiento celular. Cuando estos genes se mutan y se convierten en oncogenes, pueden promover un crecimiento celular descontrolado.

Protooncogenes y Oncogenes:
Los protooncogenes son genes normales que, cuando están funcionando correctamente, regulan procesos celulares normales. Sin embargo, si sufren mutaciones, pueden convertirse en oncogenes y promover la proliferación celular incontrolada.
Los oncogenes codifican proteínas que participan en vías de señalización celular, regulando el ciclo celular, la diferenciación celular y la apoptosis (muerte celular programada).
Genes Supresores de Tumores:
Los genes supresores de tumores normalmente inhiben el crecimiento celular y previenen la formación de tumores. Mutaciones en estos genes pueden llevar a la pérdida de su función supresora de tumores.
Ejemplos de genes supresores de tumores incluyen TP53 (p53) y BRCA1/BRCA2.
Inestabilidad Genómica:
Las células cancerosas a menudo muestran inestabilidad genómica, lo que significa que tienen una mayor tasa de mutaciones y cambios en la estructura del ADN.
La inestabilidad genómica contribuye a la variabilidad genética de las células cancerosas y puede facilitar la adaptación a entornos desfavorables.
Herencia de Predisposición al Cáncer:
Algunas personas heredan mutaciones genéticas que aumentan su predisposición a desarrollar ciertos tipos de cáncer.
Los genes BRCA1 y BRCA2, por ejemplo, están asociados con un mayor riesgo de cáncer de mama y ovario.
Terapias Dirigidas:
Comprender las alteraciones genéticas en las células cancerosas ha llevado al desarrollo de terapias dirigidas que apuntan a proteínas específicas asociadas con la oncogénesis.
La medicina de precisión utiliza información genética para personalizar tratamientos contra el cáncer, mejorando la eficacia y reduciendo los efectos secundarios.
La investigación continua en genética médica y oncología contribuye a una comprensión más profunda de los mecanismos moleculares que subyacen a la oncogénesis, lo que a su vez impulsa el desarrollo de nuevas estrategias de diagnóstico y tratamiento del cáncer.
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